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| Durante el año 2000 la Campaña Compartir
de la Conferencia Episcopal Peruana, tuvo como tema La Cárcel: una
realidad que nos cuestiona: "Estuve preso y me visitaron". Teniendo
CEAS el encargo de coordinar y promover la pastoral carcelaria a nivel nacional,
colaboramos estrechamente con la Campaña Compartir para llevar a
cabo las actividades relacionadas al tema. El objetivo general de la campaña de cárceles era, a corto plazo, conseguir un mejoramiento de las condiciones carcelarias para que esas instituciones, a mediano plazo, puedan cumplir su meta correcta que es la reincorporación de la persona encarcelada como miembro útil de la sociedad. Por lo tanto, el objetivo metodológico de la campaña fue sensibilizar a la opinión pública en general y a la opinión del pueblo cristiano en particular acerca de la situación de las personas que están en la cárcel. Desgraciadamente, la opinión típica no reflexionada de la mayoría de la población es que los presos son unos maleantes que deben ser castigados. Pero esta perspectiva, interpretada como una política carcelaria, no rompe el círculo vicioso de la cultura de la pobreza en que se genera el crimen. Pero sobre todo, la venganza y el castigo que no pueden llamarse actitudes cristianas frente a un Señor que afirma que ha venido a llamar a pecadores y no a justos (Marcos 2,17) y que hay más alegría en el cielo sobre un pecador que se arrepiente que sobre noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. (Lucas 15,7). Por lo tanto -en primer lugar-, decidimos enfocar la campaña al público católico practicante: las miles y miles de personas que participan cada semana en la liturgia dominical. |