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Es una realidad triste pero cierta que desde
hace muchos años la población en general no confía
en la práctica actual de la democracia. La corrupción
crece a todo nivel, y muchos políticos se limitan a defender
sus propios intereses de grupo. La situación es grave cuando
en encuestas de opinión, amplios sectores cuestionan el
valor de la democracia y dudan de la limpieza de los procesos
electorales.
Sin embargo, la democracia se refiere a una realidad mucho más
amplia que la existencia de elecciones libres. La buena gobernanza
también se refiere al equilibrio de los poderes del Estado
(ejecutivo, legislativo y judicial), el debido proceso en la administración
de la justicia, la diversidad de partidos políticos que
representen las necesidades y los intereses de diversos sectores,
una prensa libre de las presiones tanto del gobierno como de los
poderes económicos, el control civil sobre las fuerzas
armadas y policiales, y la protección de los intereses
de las minorías.
En otras palabras, la democracia no
se da; se construye. Para colaborar en esta tarea de construcción,
CEAS desarrolla una Escuela de Líderes Sociales Éticos
(ELSE). Sus participantes trabajan para impulsar núcleos
de vigilancia social, el respeto al pluralismo cultural, al actual
proceso de descentralización y trabajan para contribuir
al proceso de concertación Estado-Sociedad para que sean
en la práctica actores sociales en la toma de decisiones
políticas.
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Por lo tanto desde CEAS promovemos el fortalecimiento de las mesas
de concertación y lucha contra la pobreza. Participamos en
las Conferencias Regionales y Nacionales de Desarrollo Social (CONADES
y COREDES), y asesoramos las redes de presupuesto participativo
y vigilancia municipal en varias zonas del país, y realizamos
talleres sobre la ética pública.
De ésta y muchas otras maneras buscamos que líderes
y lideresas sociales participen de manera sostenida en instancias
de promoción y vigilancia del desarrollo local y regional.
Al fortalecer las estructuras sociales y políticas participativas
de la sociedad y Estado, podemos volver a tener confianza en el
proceso democrático.
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